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CURSOS DE TECNIFICACIÓN DE TIRO DEFENSIVO POLICIAL

El equipo docente, podemos apuntar, cuenta con una amplia preparación en la materia, habiendo superado recientemente unas rigurosas pruebas donde el porcentaje de aprobados no llegó al 20% y donde tuvieron que demostrar sus habilidades y conocimientos de seguridad y manejo con distinto armamento, así como propiamente de la dirección e instrucción del tiro con arma corta.

Asimismo, nuestros instructores, además de su dilatada experiencia formativa, cuentan con las distintas acreditaciones que les habilitan como Instructores de Tiro Policial e Intervención, de Seguridad Privada, de Tiro Deportivo con arma corta, como Entrenadores Regionales en la misma modalidad, etc., toda vez que compaginan su empleo como miembros en activo de las FyCS y su actividad docente, con la competición a nivel nacional de tiro práctico y otras disciplinas asociadas.

Estos cursos, debido a su especialización, están dirigidos únicamente a personal en activo de las distintas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y como no podía ser de otra manera, siempre comienzan con un amplio recordatorio de las medidas de seguridad en la manipulación de las armas de fuego, ya no sólo en lo que a la intervención policial con el uso del arma de dotación se refiere, sino también extrapolable a las armas que en cualquier clase de actuación policial pudieran ser ocupadas por parte del interviniente.    

 

El curso, tal y como se lee en el título, está diseñado desde una perspectiva adecuada a la realidad, en el que se repasan intervenciones y supuestos reales y donde se le da suma importancia al uso de técnicas de tiro policial adecuadas a las peculiaridades del trabajo en la calle. Es por ello que se incide en el conocimiento y análisis práctico del denominado “estrés de combate”, de cómo las reacciones fisiológicas propias del individuo en situaciones de supervivencia, llegan a afectar las capacidades psicofísicas de los agentes, quienes pueden verse incapacitados para efectuar técnicas de tiro que no sean las adecuadas por su complejidad y dificultad de ejecución. Por el mismo motivo, durante el curso se incide en los “conceptos y fundamentos básicos del tiro”, con el fin de que el alumno domine las técnicas más importantes a tener en cuenta en el caso de un enfrentamiento policial armado.

En muchos casos, el actual entrenamiento policial en España ha quedado obsoleto y se fundamenta en técnicas complejas y/o poco fundamentadas en dicha tesis que la comunidad científica ha ido confirmando con el paso de los años respecto a la reacción que todo cuerpo humano desarrolla ante la percepción de una amenaza grave para su vida. 

Se hace alusión a aquellas técnicas que requieren el uso de habilidades motoras finas y destrezas que, en situaciones de estrés, son muy difíciles de reproducir, siendo poco adecuadas en un escenario real. Por esta razón ANARMA está dedicando grandes recursos a adaptar el entrenamiento de tiro policial a esta realidad, siendo nuestro objetivo que nuestras FyCS aprendan técnicas que realmente pudieran serles útiles.  En este sentido, muchos instructores de tiro policial no basan sus enseñanzas en ejercicios óptimos para afrontar con posibilidades de éxito un enfrentamiento armado real, pareciendo tan solo mostrar interés en “cumplir expediente”, desaprovechando con ello algo tan valioso, útil y caro como es el entrenamiento con munición real; Enseñan posturas poco o nada naturales a distancias de enfrentamiento infrecuentes en la realidad, olvidando el trabajo de las distancias cortas que distintos estudios indican que son de alta peligrosidad en las intervenciones armadas; No es nada extraño ver cursos de tiro policial en los que los alumnos tiran de forma estática a quince o más metros sin considerar, no ya la necesidad de parapetarse, si no tan siquiera de desplazarse fuera de la trayectoria o la línea de tiro de la amenaza.

Abundando en lo anterior, en un enfrentamiento real no hay tiempo para pensar, es por ello que el cerebro tiende a funcionar en modo automático, recurriendo a lo que tiene mecanizado y aprendido, por lo que si en nuestros entrenamientos trabajamos una técnica o una táctica errónea, el agente de policía acabará seguramente muerto,  o en el mejor de los caso herido. De ahí la vital necesidad de introducir una instrucción realista, y por su puesto de nada sirve hacer cosas complicadas o que simplemente nos han explicado teóricamente, si previamente no dominamos los fundamentos básicos del tiro policial; En el tiro, como en todo: “para correr primero hay que andar…” 

El curso arranca con una parte de entrenamiento en seco, una práctica muy necesaria y que en muchos casos no se le presta la atención lectiva que su importancia requiere, ya que durante su desarrollo pueden identificarse una cantidad enorme de factores que afectan a la seguridad. Durante esta fase se practicaron pormenorizadamente todas las manipulaciones relativas al correcto desenfunde, empuñamiento, encare y presentación del arma,  haciéndolo de manera personalizada con aquellos alumnos que, por su menor pericia con el arma, así lo precisaban. Asimismo, además de examinar todo lo concerniente al posicionamiento y desplazamiento, también en seco se trabajaron las distintas interrupciones y recargas; A este respecto indicar que, durante la totalidad de las prácticas, los alumnos tuvieron que cambiar de cargador en cada ejercicio, consiguiendo así que manipularan su arma de forma constante.

 

Significar que durante el desarrollo del curso se emplearon diferentes blancos, algunos de diseño propio del Equipo Instructor, de un tamaño reducido, cuyo fin es facilitar el aprendizaje a través de la autocorrección del alumno tras cada disparo, pasando por las clásicas siluetas de torso humano y otras más completas como la diseñada por la AEITP, que emplea una foto real humana en posición de ataque. Con esta silueta el agente interioriza lo que es disparar sobre una persona real, no sobre una silueta de dos dimensiones con una postura y geometría nada realista. Junto a estos blancos se emplearon otros de personas a tamaño natural atacando, con los que se efectuaron ejercicios específicos como el enfrentamiento en inmuebles contra varios agresores y/o rehenes.

Los primeros ejercicios fueron de tiro básico, apuntando, con los que repasar los fundamentos del empuñamiento, control de presión del disparador y correcta alineación de los elementos de puntería, para lo cual, como se ha apuntado, se emplearon blancos de pequeñas dimensiones. Durante el curso se incide en la importancia de tomar miras y apuntar, siempre que las circunstancias del escenario lo permitan. Si bien, también se insiste en la citada fisiología del enfrentamiento armado que supone la reducción del campo visual periférico y de profundidad, de hasta un 80%, el conocido como “efecto túnel” que nos imposibilitará la toma de miras. Por ello la necesidad de entrenar, de forma realista, el “tiro dirigido”, por otros llamado: ”tiro instintivo”.

 

A su vez, estos ejercicios de puntería nos ayudan a dominar el correcto agarre del arma, nos facilitan la adquisición de memoria muscular y nos permiten en condiciones de estrés ser precisos aplicando la correcta presión sobre el disparador mediante el conocimiento de sus tiempos y el recorrido que permite el “reset” de nuestro sistema de disparo. Todo ello nos permitirá controlar los movimientos del arma durante el disparo y así dominar la sucesión de estos. A este respecto hay que recalcar que estadísticamente el tirador policial, en una intervención real, efectúa una agrupación del doble en tamaño que la realizada entrenando; Si nos conformamos con dar solo a la silueta, sin observar esta agrupación, eso quiere decir que en un enfrentamiento real perderemos la mayoría de nuestros disparos, con las consecuencias que ello acarrea; Y ya se sabe: “si un disparo no está donde quiero, está donde no quiero…”.

 

Dominadas estas bases del tiro policial, y tras comprobar que los alumnos son capaces de cumplir los criterios de pericia necesarios, se pasa a la fase de Tiro Defensivo. Desde su inicio se practicaron las técnicas básicas de desplazamiento sin dejar de dominar la amenaza, tanto hacia delante como hacia atrás y ambos lados. El objetivo de ello es movernos fuera del túnel visual del agresor, es decir, tratar de salir de su línea de tiro toda vez que se repele la amenaza, o en su caso, ganar en distancia de seguridad. Se incide en la importancia de evitar quedarse completamente estáticos y/o sufrir el temido “freezing”, que supone la paralización del agente ante la amenaza y con ello la disminución importante de la probabilidad de salir airosos de la agresión armada.

En este sentido, tal y como venimos insistiendo, una de las principales bases de este curso es el realismo; Por esta razón muchos de los ejercicios están basados en intervenciones reales que previamente han sido analizadas para tal fin. Por poner un ejemplo, se repasó la intervención acaecida en Vigo el pasado año, durante el atraco a una entidad bancaria, donde el asaltante tomó una rehén y donde desgraciadamente perdió la vida una agente del Cuerpo Nacional de Policía y su compañero quedó gravemente herido tras recibir varios impactos de bala; Se recreó el escenario lo más parecido, se estudió la extrema dificultad que comporta actuar adecuadamente en esta situación u otras semejantes, y se demostró lo que implica disparar con altos niveles de adrenalina en sangre.

Otra parte importante del tiro defensivo fue la impartida relativa al “Tiro de Encuentro”, o lo que sería lo mismo: a distancias muy cortas donde premia la velocidad sobre el encare del arma, tanto a una mano como o ambas; Se hizo alusión y se entrenó en consecuencia, al hecho de que en ciertas ocasiones los agentes son agredidos cuando tienen una de sus manos ocupadas, bien porque están sujetando documentación, o porque están forcejeando con el agresor, o simplemente porque el instinto defensivo de supervivencia les hará interponer el brazo contrario al que empuña el arma, en caso de ser agredidos sorpresivamente a muy corta distancia. 

 

Cabe apuntar, que la atención de los instructores se concentró en grupos o líneas de tiro pequeñas para poder controlar de forma individualizada a cada alumno y corregirles en todo lo necesario; Significar a este respecto, que la apreciación más comentada por los alumnos tras la finalización del curso, fue precisamente el haber percibido la atención e instrucción por los docentes, como individualizada.

Como parte de tiro táctico, algo novedoso para el alumnado fue la realización de ejercicios de transición de la defensa extensible a la pistola, muy útiles en el ámbito policial cuando existe una escalada en el uso de la fuerza y es necesario realizar la transición segura y eficaz de un medio “menos letal” al arma reglamentaria. 

 

Gran parte del tiempo que duró la acción formativa, se dedicó al uso de parapetos a distintas distancias de enfrentamiento, tanto su empleo en situación estática, como la aproximación y la transición entre dos parapetos. Dicho uso es vital para sobrevivir a un enfrentamiento armado, en especial cuando este se produce a diez o doce metros en adelante, donde las posibilidades de acierto sobre el agresor se disminuyen en demasía. Por esta razón conviene conocer tanto las técnicas empleadas en un parapeto vertical como en uno horizontal, además de saber distinguir entre parapeto y cobertura, siendo el primero de ellos el que nos protege de los proyectiles de la amenaza mientras que el segundo solo nos cubre visualmente de aquella sin protegernos de sus disparos.  

 

 

Completando la parte táctica se estudiaron las progresiones armadas en entornos estrechos o recintos cerrados; También esta es una materia fundamental, tanto la entrada en inmuebles, como los desplazamientos y movimientos en interiores o el franqueo de puertas y sus implicaciones. Se enseñaron y practicaron las diferentes modalidades de entrada –“en bastón”, sucesiva, etc-, tanto de forma individual como en binomio, así como las resoluciones críticas o de riesgo en tales estancias, para lo cual se recrearon distintos escenarios de actuación. Para alguno de estos ejercicios de entrada y progresión en binomio, se emplearon armas inertes y armas RAM.

 

En estos entornos, sobre todo cuando progresamos con otros agentes armados o ciudadanos a nuestro alrededor a corta distancia, una técnica tan útil como la SUL no puede ser ignorada, por ello se explicó, demostró y practicó hasta que fue dominada por los alumnos. La técnica SUL permite tener un control del arma en entornos muy cerrados y evita que en situaciones de estrés el agente mantenga un control seguro de la dirección del cañón de su arma.

 

Como demuestran las estadísticas, una gran parte de las intervenciones policiales ocurren en baja o nula luminosidad, ya que suceden de noche o en recintos con poca iluminación, por ello es necesario tener siempre en cuenta las técnicas de tiro en condiciones de baja luminosidad aunque trabajemos exclusivamente de día. Por ello se perfeccionaron las diferentes técnicas y posiciones de tiro con linterna, con la importancia de dominar varias de ellas para poder adaptarlas a nuestras condiciones de progresión en inmuebles, ya que muchas veces ocurre que la técnica que estamos usando no nos permite iluminar sin apuntar o simplemente el haz de luz queda bloqueado por algún obstáculo, como puede ser el marco de una puerta, provocando el deslumbramiento o la imposibilidad de iluminar apropiadamente a la amenaza.

 

También, finalizando de esta manera el curso, se repasaron y mostraron los diferentes tipos de linternas, analizando los pros y contras de cada una, y los requisitos que debería cumplir la linterna apropiada para el trabajo policial.

Con estos cursos ANARMA espera aumentar el nivel de preparación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ante situaciones extremas que cada vez son más cotidianas en nuestras calles, y de la tan preocupante amenaza terrorista, proveyendo a nuestros agentes de un entrenamiento realista que no solo salvará su vida, si no además la de todos los ciudadanos a los que deben defender.

 

Esta iniciativa no solo es entrenamiento, es un compromiso de nuestra Asociación y de todos aquellos que la componen, con aquellos que nos protegen y nos defienden cada día, para que tengan los medios y la preparación necesaria para realizar con efectividad, eficacia y seguridad su gran labor.


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