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ENTENDIENDO UN ATENTADO YIHADISTA ¿QUÉ PUEDO HACER? – FUNDAMENTOS BÁSICOS DEL TERRORISMO – PARTE I de II - ANTES DE QUE SUCEDA

CONSIDERACIONES PREVIAS

El presente artículo pretende a ofrecer a nuestro lectores información de carácter operativo para intentar sobrevivir a un ataque yihadista, en el formato que en la actualidad presentan estas acciones terroristas. Queremos señalar que el problema del yihadismo es un problema complejo que requiere de más medidas que las que aquí se hablan, las cuales están orientadas a la supervivencia personal ante un evento de estas características. También se ofrecen consejos de actuación que pueden ser perfectamente válidos para las FCSE y FCS, aunque queremos remarcar que el artículo está orientado a civiles. Al principio del mismo se dan unas nociones básicas de lo que son los atentados yihadistas y algunas diferencias con el terrorismo tradicional europeo. Todo ello con la intención de entender mejor el funcionamiento de un ataque.

Cuando nos propusimos realizar el artículo decidimos incluir la fase de preparación de un atentado, ya que era un aspecto poco tratado y conocido por el público en general y en el cual cabía la interacción por parte de la ciudadanía. Por ese motivo ampliamos el planteamiento inicial de solo tratar la fase de ejecución del atentado, incluyendo los preparativos del mismo y el después del mismo.

 

INTRODUCCIÓN

Al igual que en el anterior artículo sobre defensa en casa, os vamos a ofrecer unas pautas de actuación para poder sobrevivir a un ataque terrorista, tanto si estáis armados como si no. Incluso vamos a ir más allá y os daremos información y herramientas de cómo detectar con antelación un atentado antes que se produzca en el entorno donde habitualmente os movéis. Dividiremos el atentado en TRES grandes fases, ANTES DEL ATENTADO, DURANTE EL ATENTADO y DESPUÉS DEL ATENTADO.

Dividiremos este pequeño estudio en DOS artículos, el primero titulado ANTES DE QUE SUCEDA y el segundo DURANTE Y DESPUÉS DEL ATAQUE TERRORISTA.

Este análisis es notablemente más complejo que el anterior. Las razones son obvias, por citar sólo algunas:

•Por una parte la diversidad de entornos donde puede suceder el atentado (trenes, autobuses, centros comerciales, centros de trabajo, colegios, estadios, etc.)

•Por otra la diversidad de sujetos que pueden convertirse en víctimas y el número de las mismas.

•Por los diferentes medios para cometer el atentado (armas ligeras, bombas, armas blancas, etc.).

•Por la variedad de organizaciones terroristas.

•Por la operativa del mismo (lobo solitario, célula, células simultáneas, etc.).

•Por las diferentes características de tiempos de reacción, preparación y medios de las FCSE y FCS que intervengan (no es lo mismo que suceda en Madrid con más medios y menores tiempos de reacción que en León o Ceuta por ejemplo).

•Etc.

 

ANTES DE QUE SUCEDA EL ATENTADO

 

AUTORES Y TIPOLOGÍA DE ATENTADO

Este artículo analizará la tipología de atentados que sufrimos en los últimos años y que seguramente determinará los próximos que sufriremos. El terrorismo moderno  nace en los años 60 como una consecuencia de la Guerra Fría y desde entonces ha cambiado como han cambiado los ciclos geopolíticos. En consecuencia la tipología de atentado es también cambiante.

Si nos atenemos a los últimos atentados realizados en occidente en los últimos 15 años, el mismo estará directamente relacionado con el tipo de atacante responsable del mismo. Son cuatro los tipos de autores:

Comando Terrorista Transnacional: Son los más peligrosos en términos de su capacidad operativa y por tanto magnitud del acto terrorista, tienen una alta preparación conjunta y cada uno de sus miembros están especializados con un alto oficio de terrorista o como se suele decir en inglés, “Tradecraft”. Además disponen de gran cantidad de medios materiales para la realización de los mismos. Se trasladan en formato de células terroristas de un país a otro para la realización de atentados. Algunos ejemplos de estos terroristas y sus atentados serían: el ataque de Al Qaeda del 11S en Nueva York en el año 2001, la organización Lashkar-e-Taiba responsable los ataques de Bombay en la India en 2008 (diez ataques terroristas coordinados en la capital financiera de la India) o el atentado de la milicia somalí Al-Shabbaab al Centro Comercial Nakumatt Westgate de Nairobi en Kenia en el 2013.

Comando Terrorista Nacional - Regional: Son grupos terroristas que operan exclusivamente en una región o país, con una alta preparación y medios materiales. Suelen recibir formación y entrenamiento en países donde el terrorismo campa sus anchas. Como ejemplos actuales citaremos la Insurgencia Naxalita-maoista en la India. Ahora mismo en la Unión Europea no hay un grupo de estas características aunque si lo ha habido en el pasado reciente (España ETA y GRAPO, Alemania Baader-Meinhof, Irlanda el IRA, Brigadas Rojas en Italia, etc.).

Célula Terrorista: Menor preparación que los anteriores. Un ejemplo NO yihadista serían los Anarquistas en Grecia, son diferentes grupúsculos o células independientes (sin conexión con otras células) cada una con diferentes matices ideológicos, que realizan atentados, por lo general, con medios limitados. En el caso yihadista, son sujetos que compartiendo entorno se radicalizan en conjunto o células que se forman por la acción de un sujeto que se encargan de radicalizar a individuos en una labor de captación y adoctrinamiento.

Lobo Solitario: Por norma general tienen una preparación deficiente, que se reduce al uso de armas ligeras, habilidad adquirida en combate en zonas de conflicto. Por otra parte se está dando una variante de este tipo de terrorista que es el lobo solitario auto-sobrevenido. Son individuos que no han recibido instrucción alguna, pero que fruto del adoctrinamiento en mezquitas occidentales, a través de redes sociales y portales yihadistas, se convierte de la noche a la mañana en terroristas, algunos incluso hasta el momento de su radicalización, llevaban un modelo de vida plenamente occidental. Estos si cabe son más difíciles de detectar (no hay viajes a las zonas de conflicto, ni han mostrado comportamientos o actitudes radicales durante largo tiempo), pero aun así siguen la dinámica de preparación de los atentados de este tipo. También hay episodios de radicalización en el interior de las cárceles europeas, donde pequeños delincuentes comunes son captados y adoctrinados.

Debido a la creación y presión de los servicios antiterroristas desde los atentado de 11S es difícil que se produzca un atentado a gran escala por parte de comandos en occidente, si por el contrario por parte de células terroristas o lobos solitarios como se ha demostrado en los últimos años. Por ello nos centraremos en estos tipos de ataques y autores, aunque es cierto que muchas de las enseñanzas que demos serán válidas para cualquier tipo de ataque. Vemos por tanto que los terroristas cambian sus modelos para adaptarse a las circunstancias dela lucha contraterrorista.

 

¿CUÁLES SON LOS OBJETIVOS?

A tenor de lo difundido en los vídeos, lo sucedido hasta ahora y el perfil de los atacantes serán lo que vulgarmente se denominan “objetivos blandos” (soft targets) o personal civil indefenso: iglesias, celebraciones religiosas al aire libre, fiestas populares, ferias, centros comerciales, mercados, universidades, colegios, estadios, cines, museos, estaciones de tren y autobuses, autobuses, trenes, cruceros, hoteles, playas, manifestaciones, mítines políticos, etc. y en general cualquier aglomeración de gente indefensa donde no haya presencia de FCSE.

Sorprende también la mención de comisarías en varios comunicados yihadistas, pues eso no es un objetivo blando, pero si se ha observado cierta obsesión por el secuestro y asesinato de agentes .Es por ello que no es descartable el uso de emboscadas sirviéndose de falsos avisos al 112 por incidentes menores. Otra área especialmente sensible en nuestro país son los yihadistas infiltrados en nuestras fuerzas armadas. Tanto los que siguen dentro, como los que  han recibido instrucción y formación de combate en unidades de todo tipo.

 

¿POR QUÉ LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA NO SON CAPACES DE DETECTAR CÉLULAS Y LOBOS SOLITARIOS? ¿QUÉ ESTÁ FALLANDO?

La misión de los servicios de inteligencia es detectar a los terroristas antes de que realicen un atentado, pero debido a las características propias de este tipo de autores, las carencias materiales y formativas de las FCSE y FCS y los errores políticos de las autoridades gubernamentales, hacen su detección muy difícil. Estos algunos de los principales problemas para su detección:

 

Individuos ANÓNIMOS: Una de las características comunes a las organizaciones terroristas europeas de los años 60 – 00, es que en este tipo de organizaciones terroristas tradicionales sus miembros eran individuos que en la mayoría de los casos vivían en la clandestinidad; sujetos con nombres y apellidos plenamente identificados por las instancias policiales en la mayoría de los casos. Por el contrario, en el caso del terrorismo islamista, sus activistas son individuos ANÓNIMOS, sujetos intercambiables y en principio no adscritos a un determinado país. En muchos casos son sujetos aparentemente bien integrados en la sociedad occidental y sin antecedentes penales.

Carecen de Perfil Social Específico: Las FCSE tienen muy difícil donde buscar. Si volvemos a referirnos a las antiguas organizaciones europeas, en aquellas sus miembros provenían de entornos sociales concretos, por ejemplo en el caso de ETA eran jóvenes en la veintena, procedentes de hogares de clase media y de tradición nacionalista, y que con anterioridad al ingreso en ETA habían venido mostrado una implicación activa en movilizaciones radicales desarrolladas en el entorno de la organización terrorista. Por el contrario, el nuevo terrorismo no está en absoluto circunscrito a un perfil social específico, sino que entre sus miembros se encuentran estudiantes universitarios, jóvenes inmigrantes de religión musulmana pertenecientes a la Segunda o Tercera generación asentada en Europa, médicos, ingenieros, clérigos musulmanes, antiguos combatientes en guerras como las de Afganistán o Chechenia, pequeños delincuentes o individuos occidentales convertidos al Islam. En consecuencia el terrorismo islamista abarca un amplio abanico de perfiles personales susceptibles de convertirse en un momento dado en operativos de acciones terroristas. Para concluir, NO EXISTE un modelo tipo de terrorista yihadista, es decir, NO HAY un patrón identificativo que englobe al conjunto de individuos adscritos al islamismo radical. Todo lo cual, lógicamente, dificulta enormemente el trabajo de las fuerzas de seguridad a la hora de confeccionar un determinado perfil de autor, algo que sí podía hacerse por ejemplo en el caso del terrorismo tradicional o doméstico.

Carecen de jerarquía: No tienen una estructura de mando que emita órdenes y por tanto tengan canales de comunicación permanentes que sean interceptables.

Carecen de comunicaciones externas: NO se relacionan, no se producen encuentros ni comunicaciones con otros grupos que pudieran estar en seguimiento o vigilancia.

Deficiente control de fronteras: Las rutas de viaje a las áreas de entrenamiento varían constantemente, el deficiente control de fronteras de los países UE y de los que están en conflicto y los movimientos migratorios masivos permiten su camuflaje e infiltración. Por otra parte es conocida la capacidad de emisión de pasaportes  VÁLIDOS por parte del Estado Islámico, varias oficinas de emisión de pasaporte en Siria cayeron bajo su control.

Movimientos migratorios masivos: Los ingentes movimientos de desplazados que se están produciendo en la actualidad facilitan la infiltración de terroristas en nuestras sociedades. Con el volumen actual de refugiados y sabiendo, como ya hemos comentado, que varios centros de pasaportes en varios países en conflicto han caído en manos de organizaciones terroristas, la detección de estos terroristas se hace casi imposible. Por otra parte la previsible creación de grandes comunidades islámicas o guetos en Europa dificultará aún más su detección en nuestro territorio.

Dificultad idioma y dialectos: Los costes de traducción por la cantidad de información y número de conversaciones es prácticamente inasumible. Si a eso le sumamos que existen números dialectos el tema se torna casi imposible. Por otra parte aun contando con medios (que tampoco los tenemos), las traducciones, la revisión y el análisis de las mismas, a veces llega demasiado tarde.

Imposibilidad de infiltración de agentes: Es fácil entender la imposibilidad de infiltrar agentes de inteligencia en estructuras tan pequeñas y que encima actúan aisladas.

Dificultad de confidentes: Grupos herméticos y fanatizados que presentan pocas brechas para la obtención de confidentes.

Tecnología de detección vs. Factor humano: Uno de los grandes errores de casi todas las agencias de inteligencia occidentales (salvo las israelís) es fiar principalmente la obtención de información a los dispositivos electrónicos de vigilancia (satélites, escuchas, pinchado de teléfonos, drones, etc.), relegando el factor humano, falta trabajo de “campo”. Esto es aún más grave con terroristas de estas características, con poca dependencia tecnológica y que además saben de la fortaleza de su enemigo en esta área. En muchos casos, sus comunicaciones se realizan persona a persona, en papel o actúan como hemos comentado de forma autónoma, con pocas relaciones interpersonales.

Falta de cooperación y coordinación entre agencias de inteligencia: Este error se evidenció a raíz de los ataques del 11S en USA, donde diferentes agencias tenían información que de haber sido cruzada tal vez podría haber evitado los atentados. Desgraciadamente en España no hemos aprendido la lección. Oficiosamente nos consta que debido a los premios que se obtienen por operaciones contra la delincuencia del tipo que sea, los diferentes departamentos, cuerpos y agencias de inteligencia NO comparten información.

Falta de medios, formación, entrenamiento, presencia y comunicación con la ciudadanía en nuestras FCSE y FCS: Desde ANARMA nos hemos hecho eco innumerables veces de la falta de medios, formación y escaso entrenamiento de nuestras FCSE y FCS. Hemos incidido sobre todo en la formación relativa al manejo de armas, técnicas de tiro táctico y entrenamiento continuado. En este caso nos referiremos a la formación en contra-vigilancia e interpretación del lenguaje corporal, ya que como veremos, más adelante, este es uno de los puntos débiles más importantes de los terroristas yihadistas, su falta de “oficio” en la vigilancia de sus objetivos. Claro está que esta detección avanzada de terroristas sólo es posible si nuestros efectivos de seguridad están presentes en las zonas de los objetivos mencionados anteriormente. Esa presencia quiere decir proximidad, quiere decir patrullar a pie, quiere decir comunicación con la ciudadanía y con la seguridad privada que se encuentra en esas instalaciones que son posibles objetivos.

 

EL CICLO DEL ATAQUE TERRORISTA. ENTENDIENDO EL DESARROLLO DE UN ATENTADO.

Los ataques terroristas no aparecen de la nada, requieren una serie de pasos que SIEMPRE se dan, sean perpetrados por un “lobo solitario”, una célula o un comando terrorista. Independientemente de los rasgos de personalidad y los perfiles psicológicos del criminal, cualquiera que desee planificar un ataque terrorista debe seguir el ciclo de planificación de ataque. Una vez que cualquiera de estos actores decide lanzar un ataque, hay notable similitud en el proceso de planificación. Estos pasos son los siguientes:

1 - Elaboración de lista de objetivos: A menudo, un terrorista, elabora una lista de objetivos potenciales o le es suministrada por su organización. En algunos casos, el terrorista  ha preseleccionado un método de ataque, como un vehículo con un artefacto explosivo improvisado, y quiere encontrar un destino que sería vulnerable a ese tipo específico de ataque. En otros casos, el criminal escogerá un objetivo y luego idea un método de ataque basado en las características y vulnerabilidades de ese objetivo. 

2 - Pre-vigilancia de objetivos: Vigilancia detallada de posibles objetivos para determinar qué medidas de seguridad están en su lugar alrededor de los mismos y para calibrar si tienen la capacidad de atacar con éxito. Si el objetivo es demasiado difícil de atacar - comúnmente conocido como un objetivo difícil - los planificadores de ataque se suele pasar a su próximo objetivo, que puede resultar más fácil de atacar. Un objetivo mal elegido que excede las capacidades del terrorista o los terroristas acabará en fracaso. La vigilancia que se lleva a cabo en esta fase es antes de que sea totalmente planeada la operación.

3 - Elección del objetivo: En base a los datos obtenidos en la fase anterior se determina el objetivo definitivo a atacar.

4 - Vigilancia pre-operacional del objetivo elegido: Una vez seleccionado el objetivo, se lleva a cabo una segunda ronda de vigilancia. Esta vigilancia será mucho más detallada y está destinada a proporcionar todos los detalles necesarios para la planificación del ataque. Según la naturaleza del objetivo se estudiaran unos detalles u otros.

En términos generales para objetivos estáticos o instalaciones (centro comercial, instalación deportiva, colegio, transporte público, etc.): Descripción detallada de las características de seguridad física del objetivo y los procedimientos de las fuerzas de seguridad. También se centrará en el establecimiento de una comprensión básica de la actividad que se puede esperar alrededor de la instalación en el momento del día en que el ataque se ha planificado.

En términos generales para objetivos personales: Si el objetivo del ataque es un individuo, la residencia de la persona, la oficina y otros lugares que frecuenta el individuo tendrán controles. Además, el equipo de vigilancia buscará patrones y rutinas que el objetivo sigue entre estos lugares conocidos. El equipo terrorista a menudo analizará rutas habituales del objetivo en busca de cuellos de botella, o paradas por los que el objetivo debe pasar para llegar de un punto a otro. Si el equipo de vigilancia identifica un cuello de botella por el que el objetivo pasa habitualmente, luego se tratará de determinar si ese punto permitirá a los atacantes un despliegue en secreto, que les permita detectar y controlar al objetivo, y darles buenas rutas de escape. Si es así, este punto con frecuencia será elegido como el lugar del ataque.

5 - Fase de planificación: En esta fase se realiza entrenamiento en habilidades especiales al personal que realizará la misión y el aprovisionamiento de medios para el atentado (armas, vehículos, etc.), incluidos los idiomas, la puntería, el combate cuerpo a cuerpo, manejo de vehículos, etc. Lo anterior suele ser habitual para células grandes o comandos, en el caso de lobos solitarios y pequeñas células el entrenamiento se le da de forma genérica en países con campos de entrenamiento terroristas y se reduce al manejo y conocimiento de armas y en algunos casos explosivos. Para el modelo de atentado tipo de lobo solitario o pequeña célula esta fase es corta en el tiempo. Por el contrario, los atentados del 11S requirieron muchos meses de planificación.

6 - Fase de vigilancia pre-ejecución: Una vez se ha completado la planificación, se vuelve a realizar una vigilancia muy próxima a la fecha del ataque determinada previamente.

7 - Fase de ejecución: A veces los ataques fallan debido a errores o mala suerte, pero por lo general no hay manera de detener un ataque una vez que ha sido puesto en marcha. 

8 – Fase de huida, rendición o inmolación: En la conclusión del ataque, los atacantes tratarán de escapar de la escena. La excepción son los ataques suicidas o cuando, como Anders Breivik, el atacante tiene la intención de ser capturado como parte final de la fase de ejecución, el último paso en el ciclo. Los atentado yihadistas tienen como norma general el final de la inmolación. La muerte realizando lo que ellos llaman yihad o “guerra santa” que tiene como recompensa habitar el paraíso musulmán o “Jannat” junto con su dios Allah y tener a su disposición 72 hermosas vírgenes o “huríes”. Esto hace que durante la ejecución del ataque terrorista su objetivo no sea otro que el matar el mayor número de personas, que ellos consideran infieles. No es por tanto posible negociar, ni implorar piedad, ni dialogar, etc. Quieren morir matando y no van a tener piedad alguna con sus víctimas.

Como hemos comentado, un caso extraño de terrorismo (NO yihadista) con final de rendición lo vimos con el asesino de la matanza de la isla de Utoya en Noruega, Anders Breivik. Después de realizar la masacre tenía planificado rendirse en cuanto apareciesen las fuerzas de seguridad.

 

VULNERABILIDADES DEL CICLO DEL ATAQUE TERRORISTA.

El mejor momento para frustrar un atentado terrorista es antes que entre en la fase de ejecución. Es la única manera de evitar al 100% la baja de objetivos blandos o civiles indefensos. Una vez que las balas vuelan o el artefacto explosivo es detonado, hay poco que las fuerzas de seguridad pueden hacer, sino iniciar sus ejercicios de acción inmediata, en un esfuerzo para reducir el número de muertos.

Anteriormente hemos identificado las dificultades que presentas las células y lobos solitarios. Para poder detener un acto terrorista vamos a analizar los puntos débiles de las fases del ciclo del ataque:

Fase de Selección de Objetivos: La ambición de grandes objetivos para sus capacidades reales. Ya en 2010, los líderes yihadistas como Nasir al-Wahayshi de Al Qaeda en la Península Arábiga reconocieron este problema y comenzaron a alentar a estos “yihadistas de base” para centrarse en la realización de ataques simples contra objetivos blandos. Sin embargo, los “yihadistas de base” se decantan constantemente hacia ataques espectaculares, como se pudo ver en la detención del 17 de febrero cerca de Capitolio en Washington de un hombre marroquí que pensó que su contacto, que era en realidad un informante del FBI, le había preparado para un ataque suicida. A diferencia de la mayoría de los yihadistas, otros tipos de “terroristas de base”, como los anarquistas, quienes consideran mucho más cómoda la realización de ataques simples con elementos fácilmente disponibles.

Fase Vigilancia pre-operacional del objetivo elegido: La única manera de identificar a los planificadores de ataque es observando sus acciones. Esta es la fase más temprana en el ciclo de ataque que los atacantes pueden ser identificados por sus acciones. Esto es especialmente cierto de un ataque de lobo solitario o pequeñas células, donde no se produce la comunicación externa. Hay una concepción generalizada de que la vigilancia terrorista es generalmente sofisticado y casi invisible, pero cuando se ve en retrospectiva por atentados ya acaecidos, se descubre con frecuencia que las personas que llevan a cabo la vigilancia terrorista tienden a ser bastante descuidados e incluso amateurs en su oficio de vigilancia. Esto es aún más evidente en los terroristas yihadistas cuyo único entrenamiento prácticamente se circunscribe al entrenamiento con armas y explosivo.

Otras fases de vigilancia: Como se señaló anteriormente, la vigilancia adicional a menudo se lleva a cabo en etapas posteriores del ciclo de ataque, como en la etapa de planificación, e incluso a veces en la fase de ataque, ya que los atacantes rastrean el objetivo desde un lugar conocido en el lugar del ataque. Cada instancia de vigilancia ofrece una oportunidad adicional para que los asaltantes sean identificados y el ataque detenido antes de su ejecución.

Fase de planificación: 

Aumento de la comunicación entre miembros del grupo

Formación: Además, los miembros del grupo pueden participar en la formación fuera que puede llamar la atención, como jugar al paintball, visitando el campo de tiro o, como fue el caso de los pilotos de 9/11, asistiendo a escuelas de vuelo. Este aumento de la actividad, que también podría incluir las transferencias de dinero, deja señales que podrían alertar a las autoridades.

Adquisición de armas: Otra vulnerabilidad significativa durante esta fase es la adquisición de armas. Esta vulnerabilidad es especialmente pronunciada cuando se trata de los lobos solitarios o pequeñas células sin experiencia, que tienden a aspirar a realizar ataques espectaculares que están mucho más allá de sus capacidades. Por ejemplo, pueden decidir que quieren llevar a cabo un ataque con bombas a pesar de que no saben cómo hacer artefactos explosivos improvisados (IED). Tampoco es raro que estas personas traten de adquirir misiles antiaéreos, armas de fuego automáticas o granadas de mano. Cuando se enfrenta a esta brecha entre su capacidad y sus aspiraciones, estos terroristas suelen llegar a alguien para obtener ayuda para su ataque, en lugar de decidirse por un ataque que está dentro de sus capacidades. Cada vez más, esos aspirantes a terroristas se acaban encontrando con policías o los informantes internos de las agencias de seguridad.

 

LA VIGILANCIA DE UN OBJETIVO POR PARTE DE UN TERRORISTA. “TRADECRAFT” U OFICIO DE VIGILANCIA

El objetivo principal de la vigilancia es evaluar un objetivo potencial para valorar sus medidas de seguridad y vulnerabilidades. Hay quien ha argumentado que la vigilancia física se ha vuelto obsoleta por la existencia de Internet, pero desde un punto de vista operativo, simplemente no hay sustituto para tener ojos en el objetivo potencial - más aún si el objetivo es móvil. Un planificador es capaz de ver la ubicación de un edificio y su forma general en “Google Earth”, pero “Google Earth” no le proporciona la capacidad de ver cuáles son los controles de acceso del edificio, la distribución interior del mismo o en donde se encuentran los vigilantes de seguridad y qué procedimientos siguen.

Como comentábamos anteriormente, el terrorista tipo yihadista actual carece de “oficio” (“Tradecraft” en inglés, término de espionaje que se refiere a las técnicas y los procedimientos de campo utilizados) en las tareas de vigilancia de objetivos. A diferencia de las organizaciones terroristas marxistas europeas de los años 70-80, como las Brigadas Rojas italianas o la Baader Meinhof alemana, que recibían entrenamiento específico por parte del KGB ruso o de la STASI de la antigua República Democrática Alemana (RDA). La mayoría de los individuos involucrados en la planificación terrorista simplemente no dedican el tiempo necesario para dominar el arte de la vigilancia (en la mayoría de los casos carecen de fundamentos porque no reciben formación al respecto), y debido a esto, muestran terribles carencias técnicas, utilizan procedimientos descuidados y generalmente no poseen la delicadeza y finura necesaria cuando están llevando a cabo la vigilancia

La cantidad de tiempo dedicado al proceso de vigilancia variará dependiendo del tipo de operación. Una operación compleja que implica varios objetivos y múltiples equipos, como la operación de 9/11 o los atentados de Bombay de 2008, obviamente, requiere más planificación (y más vigilancia) que un ataque con una bomba rudimentaria contra un blanco fácil estático. Tales operaciones complejas pueden requerir semanas o incluso meses de vigilancia, mientras que una operación muy sencilla puede requerir sólo unos pocos minutos. La cantidad de la vigilancia necesaria para la mayoría de los ataques se situará en algún lugar entre estos dos extremos. Independientemente de la cantidad de tiempo dedicado a la observación del objetivo, casi todos los planificadores terroristas llevan a cabo la vigilancia, y SON VULNERABLES durante ese tiempo.

Alguno ya se estará preguntando que si tan mal lo hacen, ¿por qué no son detectados? La razón principal es porque la mayoría de las víctimas potenciales no los están buscando. La mayoría de las personas no practican lo que se conoce por “conciencia de la situación”, algo que explicaremos más adelante. Para los que practican una buena “conciencia de la situación”, las técnicas pobres o malas de vigilancia exhibidas por los terroristas que planean atentados es una buena noticia. Ya que permite hacer una detección temprana de los mismos y avisar a las autoridades, en el caso de un civil o servicios de seguridad privada.

 

CONTRAVIGILANCIA O DETECTANDO EL COMPORTAMIENTO DE UN TERRORISTA CUANDO HACE LABORES DE VIGILANCIA. ERRORES HABITUALES EN LA VIGILANCIA.

La Vigilancia no es una actividad natural.

Con el fin de dominar el arte de la vigilancia, hay que dominar la capacidad de mostrar el comportamiento apropiado para cualquier tipo de situación en la que se esté. Practicar una buena actitud no es intuitivo. De hecho, las cosas que uno tiene que hacer para mantener una buena actitud mientras realizaba una vigilancia van frecuentemente en contra de la naturaleza humana. Debido a esto, la inteligencia, la policía y los profesionales de seguridad asignados a trabajar las operaciones de vigilancia reciben una amplia formación que incluye muchas horas de ejercicios prácticos duramente evaluados, a menudo seguidos de entrenamiento de campo con un equipo de profesionales experimentados en vigilancia. Esta formación enseña y refuerza el comportamiento adecuado en este tipo de tareas. Los operativos terroristas normalmente no reciben este tipo de formación - especialmente aquellos que son de pequeñas células o lobos solitarios.

En el fondo, la vigilancia no es más que estar mirando a alguien o algo e intentar no ser atrapado o detectado al hacerlo. Como tal, es una actividad poco natural, y una persona que lo hace debe lidiar con fuertes sentimientos de autoconciencia y de estar fuera de lugar. Las personas que llevan a cabo la vigilancia con frecuencia sufren de lo que se denomina "síndrome de quemazón," que es la creencia de que las personas que estamos vigilando, nos han visto. Esta sensación de "quemado" provocará que la persona que vigila haga cosas no naturales, como ocultar su rostro o agacharse de repente o esconderse detrás de un objeto o darse la vuelta bruscamente cuando inesperadamente se encuentran cara a cara con la persona que está vigilando.

Las personas sin experiencia en el arte de la vigilancia les resulta difícil controlar esta reacción natural. Incluso los operativos de vigilancia experimentados en ocasiones tienen la sensación de “quemazón”; la diferencia es que han recibido mucho entrenamiento y son más capaces de controlar su reacción y se comportan con normalidad a pesar de la sensación de estar “quemados”. Ellos son capaces de mantener una actitud de normal, mientras que sus entrañas están gritando que la persona que están viendo los ha visto.

 

Cobertura de Actividad y Cobertura de Estado

Además de hacer algo antinatural o estúpido al sentirse quemado, otro error muy común hecha por aficionados al llevar a cabo la vigilancia es el hecho de no entrar en el "carácter", en el “papel” adecuado para el trabajo. Es decir no adecuándose al entorno de vigilancia en cuanto a características de vestimenta y/o de actividad de COBERTURA, apareciendo en lugares o realizando actividades que son incongruentes con el entorno de vigilancia. Los términos utilizados para describir estos aspectos de rol de vigilancia son "cobertura de estado" y "cobertura de actividad." La "cobertura de estado" es la supuesta identidad de una persona - su apariencia exterior. Una persona puede hacerse pasar por un estudiante, un empresario, un técnico de reparaciones, etc. La cobertura de actividad explica por qué la persona está haciendo lo que él o ella están haciendo. Un ejemplo de mala “cobertura de actividad” sería si alguien se preguntase algo como los siguiente: ¿por qué ese hombre ha estado de pie en esa esquina de la calle durante media hora?

El propósito de usar una buena “cobertura de actividad” y “cobertura de estado” es hacer que la presencia de la persona que realiza la vigilancia de rutina se vea como normal. Cuando se hace bien, el operativo de vigilancia se ajusta a la instantánea mental subconscientemente recibida por el objetivo, es decir, no le llama la atención la persona que está realizando la vigilancia, porque ni está fuera de lugar, ni tiene comportamientos extraños. Personas sin experiencia que llevan a cabo la vigilancia, con frecuencia, no utilizan correctamente (si las hay) “cobertura de actividad” o "cobertura de estado", y se pueden detectar fácilmente.

Un ejemplo de mala "cobertura de estado", sería alguien vestido como "un hombre de negocios" caminando por el bosque o en la playa. Un ejemplo de la mala “cobertura de actividad” es alguien que finge estar sentado en una parada de autobús y que se mantiene en esa parada de autobús, incluso después de haber pasado varios autobuses. En su mayor parte, sin embargo, los operadores sin experiencia que llevan a cabo la vigilancia practican poco o nada la “cobertura de actividad” o la "cobertura de estado". Ellos sólo están al acecho y se ven totalmente fuera de lugar, caso habitual en los terroristas yihadistas.

Además en el caso de vigilancia a objetivos en movimiento, otros errores habituales son moverse cuando el objetivo se mueve, la comunicación cuando el objetivo se mueve, evitar el contacto visual con el objetivo, hacer giros repentinos o paradas, o incluso utilizar señales de mano para comunicarse con otros miembros de una vigilancia en equipo o banda criminal. También las entradas o salidas de una persona a un edificio o local pueden delatar comportamientos extraños sorpresivos por parte de su vigilante o vigilantes. 

A veces, las personas que sufren el síndrome de “quemazón” muestras comportamientos casi imperceptibles que el objetivo puede percibir más que observar. Puede que no sea algo que puede ser definido, pero el objetivo sólo tiene el presentimiento de que hay algo malo o extraño en la forma en que una determinada persona se comporta hacia él. Personas inocentes que no están vigilando a alguien, por lo general, no presentan este comportamiento o desencadenan estos sentimientos.

 

¿CÓMO DETECTAMOS A ALGUIEN QUE ESTÁ HACIENDO UNA VIGILANCIA?

TEDD (Time, Enviroment, Distance, Demeanor).

El gobierno de Estados Unidos a menudo usa el acrónimo "TEDD" para ilustrar los principios que pueden ser utilizados para identificar la vigilancia llevada a cabo por agencias de inteligencia, pero estos mismos principios también se puede utilizar para identificar la vigilancia de terroristas. TEDD significa tiempo, entorno, distancia y comportamiento. En otras palabras, si una persona ve a alguien repetidamente en el tiempo, en diferentes entornos y a una cierta distancia, o alguien que muestra un comportamiento extraño, debido a un deficiente “oficio” en el arte de la vigilancia, entonces esa persona puede asumir que él o ella están bajo vigilancia.

Sin embargo, para un individuo, TEDD es sólo realmente relevante si está siendo vigilado específicamente para un ataque. En tal caso, es probable que vaya a estar expuesto a la vez, a entorno y a elementos de distancia. Sin embargo, si el objetivo del ataque es un vagón de metro o un edificio en el que usted trabaja como individuo, es probable que no tenga la oportunidad de hacer correlaciones de entorno y de distancia, y tal vez ni siquiera de tiempo. Por lo tanto, cuando estamos hablando de reconocer la vigilancia, el comportamiento es el más crítico de los cuatro elementos. Comportamiento también trabaja en conjunto con todos los demás elementos, el lugar de vigilancia y un lugar diferente le ayudarán a identificar una conducta sospechosa.

Tiempo, el entorno y la distancia también tienen poca influencia en un caso como el tiroteo de Fort Hood, en el que el agresor tenía una información privilegiada, trabaja en el centro y por tanto tenía una “cobertura de actividad” y “cobertura de estado” sólida. En tales casos, el comportamiento también es crítico en la identificación de las malas intenciones.

El hecho de que los operativos que realizan la vigilancia durante un período prolongado pueden cambiar su ropa y usar sombreros, pelucas u otros disfraces - y el uso de diferentes vehículos o placas de matrícula - también demuestra por qué los errores en el comportamiento son críticos. Debido a la capacidad de una vigilancia para  hacer cambios superficiales en apariencia, es importante centrarse en las cosas que no se pueden cambiar tan fácilmente como la ropa o el cabello, tales como los rasgos faciales de una persona, la estructura corporal, los gestos y los andares .Además, mientras que durante una vigilancia se puede cambiar la placa de matrícula de un coche, no es tan fácil modificar otros aspectos del vehículo, tales como daños superficiales (arañazos y abolladuras). Prestar atención a los pequeños detalles puede ser la diferencia entre un atacante potencial pueda ser identificado o que pueda pasar desapercibido.

 

Buscando terroristas en “Las Perchas de Vigilancia”.

Una técnica que puede ser útil en la búsqueda de las personas que llevan a cabo la vigilancia a largo plazo, es identificar los lugares que proporcionan una visibilidad óptima de un lugar crítico, los operadores querrían ver (por ejemplo, la puerta principal de la residencia o de la oficina de un objetivo potencial, o un cuello de botella en una ruta del objetivo potencial que utiliza con frecuencia). También es importante buscar lugares que ofrecen una visibilidad óptima, o "perchas" en la jerga de vigilancia. Perchas elevadas tienden a ser especialmente eficaces ya que los objetivos de vigilancia rara vez miran hacia arriba. Por tanto estas perchas deben ser vigiladas para detectar signos de la vigilancia hostil, como personas que no pertenecen a la organización y pasan excesivo tiempo allí, personas que están al acecho, o personas que hacen errores sutiles en su comportamiento.

Prestar atención a los detalles de lo que está sucediendo a tu alrededor (lo que llamamos práctica de una buena conciencia de la situación) no significa ser paranoico o estar obsesivamente preocupado por la seguridad. Vivir en un estado de paranoia y en busca de un terrorista detrás de cada arbusto no sólo es peligroso para la salud física y mental, sino también da lugar a la falta de seguridad.

 

LA CONCIENCIA DE LA SITUACIÓN. LA HERRAMIENTA PARA DETECTAR A LOS TERRORISTAS QUE REALIZAN VIGILANCIA DE OBJETIVOS.

La conciencia de la situación es muy importante, no sólo para la seguridad personal, sino como un bloque de construcción fundamental de la seguridad colectiva.

 

Más Mentalidad que Habilidad.

Es importante señalar que la conciencia situacional - ser conscientes de lo que nos rodea y la identificación de amenazas potenciales y situaciones de peligro - es más de un modo de pensar que una difícil habilidad. Debido a esto, la conciencia de la situación no es algo que se puede practicar solamente por agentes del gobierno altamente capacitados o equipos especializados de seguridad corporativa. De hecho, puede ser ejercida por cualquier persona con la voluntad y la disciplina para hacerlo. La conciencia de la situación no sólo es importante para el reconocimiento de las amenazas terroristas, también sirve para identificar el comportamiento criminal y otras situaciones peligrosas.

El elemento principal en el establecimiento de esta forma de pensar es primero reconocer que existen amenazas. La ignorancia o la negación de una amenaza reducen mucho las posibilidades de reconocer rápidamente una amenaza emergente y de evitarla. Las cosas malas suceden. La apatía, la negación y la complacencia pueden ser mortales.

Un segundo elemento importante de la mentalidad adecuada es la comprensión de la necesidad de asumir la responsabilidad de la propia seguridad. Los recursos de cualquier gobierno son finitos y las autoridades simplemente no pueden estar en todas partes y no pueden detener todo ataque terrorista en potencia u otra acción criminal. El mismo principio se aplica a la seguridad privada en empresas u otras instituciones, como los lugares de culto u otros donde se producen grandes concentraciones de personas. Por lo tanto, la gente tiene que mirar por ellos mismos y también por sus vecinos.

Otra faceta importante de esta forma de pensar es aprender a confiar en sus "tripas" o intuición. Muchas veces el subconsciente de una persona puede notar signos sutiles de peligro de los que la mente consciente tiene dificultades para cuantificar o articular. Es conocido el hecho que muchas víctimas sufrieron esos sentimientos de peligro antes de un incidente, pero que optaron por ignorarlos. Confiando en su instinto o sensaciones y evitar una situación potencialmente peligrosa puede causar un poco de molestia, pero haciendo caso omiso de tales sentimientos puede llevarle a serios problemas.

La parte práctica de la disciplina de la conciencia situacional se refiere al esfuerzo consciente que requiere prestar atención a los sentimientos viscerales y eventos que le rodean incluso mientras usted está ocupado y distraído. En esos momentos, incluso la actividad hostil obvia puede pasar desapercibida, por lo que las personas necesitan aprender a ser observadores, incluso mientras hacen otras cosas.

 

Los niveles de Conciencia Situacional.

La gente por lo general opera en cinco niveles diferentes de conciencia. Hay muchas maneras de describir estos niveles ("colores de Cooper", por ejemplo, que es un sistema que se utiliza con frecuencia en la policía y el entrenamiento militar), pero tal vez la forma más efectiva para ilustrar las diferencias entre los niveles es comparar los diferentes grados de atención que se practican durante la conducción de un vehículo. Para nuestros propósitos aquí nos referiremos a los cinco niveles como "sintonizado", "conciencia relajada", "conciencia enfocada", "alerta máxima" y "en coma".

El primer nivel “sintonizado” es similar a cuando usted está conduciendo en un ambiente muy familiar o mientras está absorto en sus pensamientos, escuchando una canción en la radio o incluso escuchando a los niños que luchan en el asiento trasero. Cada vez más, las llamadas de teléfonos celulares y mensajes de texto también hacen que la gente esté sintonizada mientras anda por la calle o incluso en su puesto de trabajo. ¿Alguna vez ha llegado a un lugar en su vehículo o andando sin siquiera pensar cómo ha llegado allí? Si es así, entonces usted ha experimentado este nivel de conciencia.

El segundo nivel de conciencia, conciencia relajada, es como la conducción defensiva. Este es un estado en el que está relajado, pero también está viendo los otros coches en la carretera y está observando el camino por delante para adelantarse a los peligros potenciales. Por ejemplo, si se está acercando a una intersección y otro conductor parece que no frena, coloca el pie en el freno para reducir la velocidad de su coche para el caso de que el de delante no lo haga. Conducir a la defensiva no se le hace cansado, y se puede estar de esta manera durante mucho tiempo si usted tiene la disciplina necesaria para mantenerse en el mismo estado sin llegar a caer en el modo de sintonizado. Si usted está en estado de conducción defensiva todavía es posible disfrutar del viaje, mirar el paisaje y escuchar la radio, pero no se puede permitir estar absorto en distracciones que excluyen a todo lo demás. Usted está relajado y disfrutando de su coche, pero usted todavía está observante de los peligros del camino, manteniendo una distancia segura y manteniendo un ojo en el comportamiento de los conductores a su alrededor.

El siguiente nivel de conciencia, es la conciencia enfocada, es como conducir en una carretera peligrosa. Es necesario practicar este nivel de conciencia en la conducción cuando se circula por carreteras heladas o con aguanieve o con niebla - o las carreteras infestadas de baches o llenas de conductores erráticos como los que existen en muchos países en vías de desarrollo. Cuando se circula en ese entorno, es necesario mantener las dos manos en el volante en todo momento y tener su atención totalmente centrada en la carretera y en los otros conductores a su alrededor. Usted no se atreve a quitar su vista de la carretera o dejar de prestar atención. No hay tiempo para las llamadas de teléfonos móvil u otras distracciones. El nivel de concentración necesario para este tipo de conducción hace que la conducción sea muy agotadora y estresante, porque exige concentración prolongada y total.

El cuarto nivel de conciencia es de máxima alerta. Este es el nivel que induce una descarga de adrenalina, una oración y un jadeo para tomar aire, todo al mismo tiempo. Esto es lo que sucede cuando ese coche que está viendo en el cruce por delante no se detiene en la señal de stop u otro coche se cruza justo en frente de usted. Alerta máxima puede ser provocada por el miedo, pero a este nivel todavía está en condiciones de funcionar y responder. Usted puede pisar sus frenos y mantener su coche bajo control. De hecho, la adrenalina que se obtiene en esta etapa a veces puede ayudar a sus reflejos.

El último nivel de la conciencia, es el estado de coma, es lo que sucede cuando usted se congela literalmente al volante y no puede responder a los estímulos, ya sea porque ha quedado dormido o en el otro extremo del espectro, porque está petrificado. Es esta parálisis inducida por el pánico es la que nos preocupa más en relación con la conciencia de la situación. El nivel en estado de coma es donde usted entra en shock, su cerebro deja de procesar la información y usted simplemente no puede reaccionar a la realidad de la situación. Muchas veces, cuando esto sucede, una persona puede entrar en la negación, en la creencia que "esto no puede estar pasándome a mí", o la persona puede sentir como si él o ella están observando el evento más que el hecho de participar en el mismo. A menudo, el paso del tiempo parecerá detenerse y/ o podrá producirse un efecto túnel en la visión y/o los sonidos se atenuaran y/o discriminaran. Víctimas de delitos con frecuencia afirman experimentar esta sensación y ser incapaces de actuar cuando sufre un crimen.

 

Encontrando y Practicando el Nivel Adecuado de Conciencia Situacional.

Ahora que hemos hablado de los diferentes niveles de conciencia, vamos a centrarnos en identificar qué nivel es el ideal en un momento dado. Tanto el cuerpo y la mente requieren reposo, por lo que tenemos que pasar varias horas al día en nivel de estado de coma, durante el sueño. Cuando estamos sentados en nuestras casas viendo una película o leyendo un libro, es perfectamente posible operar en el modo sintonizado. Sin embargo, mientras que algunas personas intentarán mantener un modo superior en entornos decididamente peligrosos (por ejemplo, cuando están en la calle por la noche en un barrio del Tercer Mundo), otras mantendrán una mentalidad en la que niegan que los delincuentes puedan atacarles. "Eso no puede pasarme, así que no hay necesidad de estar atentos."

Si está en estado sintonizado mientras usted está conduciendo y pasa algo - por ejemplo, un niño se cruza en la carretera o un coche que se detenga rápidamente delante de usted - no será capaz de ver el problema que viene hacia a usted. Esto generalmente significa que usted o bien no ve el peligro a tiempo para evitarlo y choca contra él, o entra totalmente en pánico, se queda congelado y no puede reaccionar ante el mismo – por supuesto esto no es bueno. Estas reacciones (o falta de reacciones) se producen debido a que es muy difícil cambiar los estados mentales rápidamente, especialmente cuando el ajuste requiere mover varios pasos o niveles, por ejemplo, desde sintonizado a alerta máxima. Es como tratar de cambiar su coche directamente desde la primera marcha a quinta y nota como se estremece y puede llegar a calarse. Muchas veces, cuando las personas se ven obligadas a hacer este salto mental, entran en pánico (y se estancan), entran en shock y en realidad se congelan y son incapaces de tomar cualquier acción - van directos a estado de coma. Aunque que el entrenamiento sí ayuda a que la gente se mueve arriba y abajo entre estados, es difícil incluso para los individuos altamente capacitados la transición o salto de sintonizado a alerta máxima. Esta es la razón por la que policía y el personal militar deberían recibir formación sobre conciencia situacional y sus transiciones.

Es muy importante subrayar aquí que la conciencia situacional no significa ser paranoico o estar obsesivamente preocupado por la seguridad. De hecho, la gente simplemente no puede funcionar en un estado de conciencia enfocada durante períodos prolongados, y estado de alerta se pueden mantener sólo por breves períodos antes de caer en el agotamiento. La respuesta de "lucha o huida" puede ser muy útil si se puede controlar. Cuando se sale de control, sin embargo, un flujo constante de adrenalina y el estrés simplemente no es saludable para el cuerpo y la mente, y esto también dificulta la seguridad. Por lo tanto, estar operando constantemente en un estado de alerta máxima no es la respuesta, ni tampoco estar en un estado de alerta centrado durante periodos prolongados, que también puede ser exigente y completamente enervante. El cuerpo humano simplemente no fue diseñado para operar bajo un estrés constante. Todas las personas, incluso los operadores altamente cualificados, requieren tiempo para descansar y recuperarse.

Debido a esto, el nivel básico de conciencia de la situación que debe ser practicado la mayor parte del tiempo es el de la conciencia relajada, un estado de ánimo que puede mantenerse indefinidamente sin todo el estrés y la fatiga asociada con la mente centrada o en alerta máxima. El estado de conciencia relajada no es agotador, y le permite disfrutar de la vida mientras te recompensa con un nivel efectivo de seguridad personal. Cuando la gente está en una zona donde existe peligro potencial (que en realidad, hoy en día es casi en cualquier lugar), deberían estar la mayor parte del día en un estado de conciencia relajada. Entonces si detectan algo fuera de lo común, lo que podrían ser una amenaza, pueden pasar a un estado de conciencia enfocada y prestar especial atención a esa potencial amenaza (y también buscar otras en la zona). Si la posible amenaza resulta inocua, o es simplemente una falsa alarma, pueden bajar a la conciencia relajada y continuar su camino. Si por otro lado, la amenaza potencial se convierte en una amenaza probable, esto permitirá de antemano a una persona tomar medidas para evitarlo. En tal caso, puede que nunca tenga que elevar a la máxima alerta, ya que han evitado el problema en una etapa temprana.

Sin embargo, una vez que una persona está en un estado de conciencia enfocada está mucho mejor preparada para manejar el salto a la máxima alerta si la amenaza hace el cambio de potencial a real – por ejemplo si los tres chicos que están al acecho en la esquina empiezan avanzar y se ve como están sacando armas

Por supuesto, cuando una persona a sabiendas se aventura en un área que es muy peligrosa, es prudente practicar la conciencia enfocada, mientras que esté en esa zona. Por ejemplo, si hay una parte de la carretera, donde hay una gran cantidad de dispositivos explosivos improvisados listos para detonar y se producen emboscadas, o si hay una parte de una ciudad que está controlada (y está vigilada) por bandas criminales - y la zona no se puede evitar por cualquier razón - que sería lo prudente, puede practicar un nivel elevado de conciencia cuando esté en esas áreas. Un mayor nivel de conciencia también es prudente cuando se involucra en tareas comunes o cotidianas, como visitar un cajero automático o caminar hasta el coche en un estacionamiento oscuro. Cuando el tiempo del potencial peligro ha pasado, entonces es fácil de cambiar de nuevo a un estado de conciencia relajada.

La gente puede perfeccionar su capacidad de conocimiento de la situación por la práctica de algunos ejercicios simples. Por ejemplo, puede mover conscientemente su nivel de conciencia hasta un estado enfocado por períodos cortos de tiempo durante el día. Algunos ejemplos de esto pueden incluir la identificación de todas las salidas al entrar en un edificio, contando el número de personas en un vagón, restaurante o en el metro, o identificando que coches en el tráfico van en la misma dirección o le siguen. Un truco que los agentes del orden y a muchos abogados se les enseña es a echar un vistazo a la gente que tiene alrededor de ellos y tratar de averiguar sus historias, en otras palabras, lo que hacen para ganarse la vida, su estado de ánimo, en lo que se centran y lo que parece se están preparando para hacer ese día, basándose simplemente en la observación. El empleo de este tipo de ejercicios simples está enfocado a entrenar la mente de una persona para estar al tanto de estas cosas casi inconscientemente, cuando la persona está en un estado relajado de la conciencia.

Este proceso de conciencia de la situación también demuestra la importancia de que las personas estén  familiarizadas con su entorno y los peligros que están presentes en el mismo. Esta conciencia permite detectar algunas amenazas que pudieran evitarse y también protegerse contra amenazas del entorno.

No todo el mundo se ve obligado a vivir en el tipo de ambiente de amenaza intensa y constante como podrían ser lugares como Mogadiscio, Juárez o Kandahar. No obstante, los ciudadanos comunes de todo el mundo se enfrentan a muchos tipos diferentes de amenazas a diario - desde ladrones y asaltantes, pasando por delincuentes comunes y personas con trastornos mentales que tengan la intención de llevar a cabo actos violentos, como terroristas que quieran llevar a cabo ataques en diferentes escalas e intensidades.

Como hemos señalado, algunos de los pasos necesarios para llevar a cabo estos ataques necesitan de acciones visibles para la víctima potencial y observadores externos - si la gente está buscando este tipo de acciones. Es en esos momentos cuando las personas que practican la conciencia situacional pueden detectar estos pasos de ataque, evitar el peligro para a sí mismos y alertar a las autoridades para proteger a otros.

Con la amenaza yihadista en máxima alerta, con ataques regulares en occidente de lobos solitarios y células terroristas (aunque sean ocultados o enmascarados por los medios de comunicación)  - los ciudadanos comunes deberían practican conciencia situacional, ya que la colaboración de la ciudadanía es más importante que nunca ante esta amenaza tan concreta.

 

 


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